¿Te has planteado la cantidad de veces que habrás (habremos) dicho aquello de… “Hijo mío, pero a quién has salido?” Seguramente hayas usado en alguna ocasión el dicho popular: “dicen que los hijos son una copia de los padres”, hechos a su imagen y semejanza, no sólo físicamente, sino también emocionalmente, en carácter, temperamento, expresiones, gestos…Los hijos se hacen a partir de lo que tú haces, o mejor dicho, de lo que te ven hacer a ti. Te observan todo el tiempo y captan todo lo que haces, son como radares andantes, por lo que imitan y absorben todo lo que viene de ti, hasta el punto que cuando dices “si es que no me oye” no debe preocuparte tanto, porque te está mirando.Además ¿sabes qué es lo que viene de ti generalmente y que ellos van a absorber? todo lo que tu odias en ti mismo(a), todo lo que haces en un momento de destape y luego te arrepientes de haber hecho, todo lo que dices sin pensar y que luego lamentas haber dicho.Los hijos son muy buenos captando lo que les rodea, lo absorben todo como esponjas, es pura supervivencia, tienen que aprender de su entorno, pero lo interpretan de forma equivocada.
Lo que nos da como resultado que lo que van a llevarse de ti, no va a ser lo que tu querías enseñarles, entonces, ¿por qué sólo se quedan con lo malo? y ¿por qué no aprende todo lo bueno que le enseño?Pues porque ser padre/madre es ser un espejo en el que mirarse, pero los momentos en los que tu educas no se buscan, sino que surgen y no puedes ensayarlos o interpretarlos antes de que ocurran, sencillamente eres tú mismo(a), tu esencia y eso es lo que se van a llevar y van a repetir.
Y… ¿sabes qué? Lo hacen mejor que tú, superándote hasta el punto de pensar: “pero si yo no hago eso; si yo no lo digo así”. Eso no importa, los niños han captado tu esencia, la han interpretado (con la lógica propia de su edad, con su cerebro inmaduro y con su falta de habilidades aún no desarrolladas) y la han llevado a su máxima expresión.
Es por eso que los hijos “No aprenden de nosotros, sino que nos aprenden a nosotros”, pero… ¿qué hacemos respecto a esto? Sigue los siguientes consejos: Cuídate, autorregúlate, serénate y cálmate…
Y recuerda siempre que estás educando todo el tiempo y ellos te están observando todo el tiempo ¡no lo olvides! Nuestros hijos necesitan más modelos que críticas.

Equipo de Psicopedagogía

-Se adjunta artículo:

Neuronas espejo: El valor de educar con el ejemplo

«Los niños ven, los niños hacen – Papa te estoy observando»

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